
Un Santuario Urbano
Desde mediados del siglo XIX (y quizás antes) van adquiriendo importancia creciente los “santuarios urbanos”, es decir, los santuarios que están en medio de la ciudad.
El santuario tradicional estaba lejos o, al menos, en las afueras de los centros urbanos. Suponía una peregrinación para llegar a él. El Santuario urbano, en cambio, está entre las casas y los edificios de la ciudad. Es una parte de las estructuras urbanísticas en que se inscribe. Se acerca a la gente y está al lado de sus casas, de sus lugares de trabajo, de su vida diaria.
La gente puede acercarse a él sin esfuerzo; más aún, en épocas concretas del año, la imagen que es venerada en el santuario peregrina por las calles de la ciudad en forma de procesión multitudinaria. Además, poco a poco, el mismo santuario va cambiando de perspectiva con el contexto urbanístico en que se inscribe.
Neogótico en Madrid
No es fácil encontrar en Madrid una iglesia semejante al Santuario de Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro. De hecho, representa, como su santuario de Roma, “la manifestación pública, es decir, la presencia en el panorama urbanístico de la ciudad, de un gusto artístico que, en el resto de Europa, se había ido afianzando ampliamente desde mediados del siglo XIX” (A. F. Caiola, 357). Se trata del estilo neogótico religioso de finales del siglo XIX.
Había surgido, al menos en parte, como reacción contra el purismo reinante hasta entonces y con un sentido de austeridad. Fue el que escogieron los Redentoristas para la iglesia de su casa central en Roma (1855-1859) siguiendo los planos del arquitecto inglés George J. Wigley, que acentuaba el primer neogótico nórdico. En esa iglesia fue donde tuvo lugar la instauración del culto a Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro el 26 de abril de 1866. Quizá por eso llegó a ser el neogótico un estilo redentorista en la segunda mitad del siglo XIX. Se debió al “arquitecto de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro”.
Nos referimos a Gustave Knockaert, hermano redentorista belga, conocido como el Hermano Gerardo. Había nacido en Courtrai el 16 de junio de 1845, y murió en Mouscron el 17 de marzo de 1928. Siguiendo el ejemplo de su tío Eduardo (1829-1909), redentorista desde 1860 y ebanista, carpintero y constructor de órganos de profesión, entró en la Congregación del Santísimo Redentor en 1865 con una buena preparación como carpintero y escultor. Desde que hizo su profesión el 1 de mayo de 1874 hasta 1880, trabajó con su tío en las diversas obras que los Redentoristas tuvieron que realizar en Bélgica, Francia y Holanda. Después se convirtió en el «arquitecto de Ntra. Sra. Del Perpetuo Socorro». A él se deben, en efecto, los planos de los santuarios que tiene en Madrid, París (Ménilmontant), Mulhouse, Sables d’Olonne y Santiago de Chile; y la remodelación (1898-1900) de la iglesia de S. Alfonso, en Roma. También intervino en la construcción de la Casa de S. Joaquín, en las obras que León XIII había mandado hacer en los palacios Lateranenses, y en las que los Redentoristas iban a realizar en Scala, Saint-Amand, Wargnies, Namur, etc. En la iglesia de S. Alfonso trabajó en colaboración con el H. Maximiliano Schmalzl (1850-1930), pintor redentorista. (Cfr. Analecta C.Ss.R, 7 (1928) 354-359).
La preocupación de estos artistas consistió fundamentalmente en lograr un estilo más decididamente gótico acentuando la verticalidad de las estructuras y añadiendo elementos arquitectónicos y decorativos propios del gótico clásico (torres, bóvedas, ventanales, arcos ojivales, etc.) y del neogótico nordeuropeo fin de siglo (sobre todo del arquitecto inglés George Edmund Street + 1881). A su influjo, en efecto, puede deberse, en el exterior del edificio, la combinación de la piedra blanca con el ladrillo y granito produciendo un bicromatismo muy característico.
La verticalidad de las formas arquitectónicas externas, sobrias y austeras en materiales y estructuras, se prolonga en su interior. En él se acentúan las líneas góticas en pilastras, arcos apuntados u ojivales, bóvedas de crucería, vanos, galerías, naves y capillas laterales, convirtiendo la alzada de cada parte en auténticos dibujos geométricos (sobre todo cuando está adecuadamente iluminado) y creando espacios más amplios que en el primer neogótico a base de galerías sobre las naves laterales, convenientemente comunicadas por escaleras internas con la planta de la iglesia. Se hacían necesarios por el aflujo creciente de fieles que suscitaban la devoción a la Virgen del Perpetuo Socorro y el ministerio pastoral de los Redentoristas. A todo ello hay que añadir, como puede verse en las fotografías antiguas de nuestro mismo santuario, la decoración, los muebles y los objetos de culto que, dentro de un estilo acorde con la arquitectura, creaban un ambiente propio: púlpito, altares, confesonarios, lámparas, candelabros, vidrieras, pinturas, ornamentos, etc. Y como centro de todo, el presbiterio con el trono de la Virgen en el centro del retablo mayor. Cf. Antonio Federico Caiola, Il neogotico a Roma: la chiesa di Sant’Alfonso de’ Ligorio e le sue trasformazioni, en Rossana Bossaglia e Valerio Terraroli (a cura di), Il Neogotico nel XIX e XX Secolo. Atti del convegno… Pavia 25-28 settembre 1985, vol. II, Mazzotta, Milano 1989, 357-366.
Panorámica general

Por su carácter urbano, nuestro Santuario recobra todo su encanto cuando lo contemplamos desde las perspectivas urbanísticas que se abren a su alrededor.
El edificio forma una cruz latina en cuyos extremos se encuentran sendos rosetones enmarcados en piedra blanca y ladrillo. Ventanales góticos se distribuyen a lo largo de las fachadas.
La fachada principal, enmarcada por dos torres, se divide verticalmente en tres calles, y horizontalmente en tres cuerpos en los cuales se distribuyen de manera simétrica vanos ojivales, pilares adosados al muro… como los elementos decorativos de la misma.
En el primer cuerpo, de clara influencia gótica, se abren tres puertas adinteladas, rematadas en frontones triangulares y con una sucesión de arcos apuntados descansando sobre columnas.
En el tímpano está la imagen de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro que da la bienvenida a todos los peregrinos que llegan a su Santuario; sobre ésta aparece el escudo de la Congregación del Santísimo Redentor y la estatua de San Alfonso María de Ligorio, obispo de Sant’Agata dei Goti y fundador de los Misioneros Redentoristas.
En el segundo cuerpo destaca un gran rosetón enmarcando la vidriera en la que también se representa la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro. Este rosetón queda enmarcado por un arco ojival.
En el tercer cuerpo destacan tres vanos apuntados de diferente tamaño, siendo mayor el del centro.
Coronando la fachada principal hay una cruz que recuerda las anglosajonas típicas del prerrománico (S. VIII-X), decoradas con motivos vegetales y animales, además de escenas figuradas que muchas veces recuerdan la “cruz gloriosa”.
Toda la fachada juega con el rojo del aparejo homogéneo y el blanco de la piedra creando un bicromatismo sobrio y conjuntado.
El resto del edificio sigue los mismos elementos decorativos: pilastras adosadas al muro y vanos apuntados enmarcando las vidrieras y rosetones.
Entrando en el Santuario

A quien visite el Santuario le invitamos a detenerse nada más entrar. Déjese empapar por la luz que viene de las vidrieras o por la penumbra que se ha ido formando bajo las bóvedas y comience a contemplar.
A la izquierda de la entrada, la Capilla con el Santo Cristo del Perdón, obra del escultor granadino Torres Rada (1945) y realizado en madera policromada. Fue regalo de la Familia Yanguas Mesía.
Junto a él se encuentra un Icono del Perpetuo Socorro expuesto a la altura de los visitantes, también al final de la nave junto a la capilla se puede ver una catequesis visual sobre el icono.
El punto focal del Santuario es el Icono rodeado por cuatro ángeles dorados en actitud de alabanza y el Espíritu Santo, en forma de paloma, desciende sobre María arropado por los ángeles. El Icono se halla en el centro del retablo. Sin embargo, forma parte del eje vertical en el que aparecen también un Santo Cristo y el Sagrario.
De este modo, toda la composición tiene una relación explícita con el altar, donde culmina la celebración cristiana del misterio Redentor y la atención de quien mira hacia el Icono.
Alrededor del Icono, escenas de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, recordando el presagio de la Pasión Gloriosa, que supone el Icono y el misterio de la Redención que representa, y figuras de los Apóstoles, enviados a proclamarla.
Al lado del altar mayor hay dos capillas: a la izquierda, la del Pilar, precedida por un hermoso cuadro de la Virgen Inmaculada
A la derecha, una imagen nada usual (pues lo usual es el icono) de la Virgen del Perpetuo Socorro y las de San Gerardo María Mayela (1726‑1755) y San Clemente María Hofbauer (1751‑1820), misioneros redentoristas, obra de los Talleres de Arte de Granada (1945).
Las vidrieras son obra de la casa Maumejean y representan diferentes imágenes de Nuestro Señor, de la Virgen, de los santos redentoristas o de otros santos relacionados con la Congregación del Santísimo Redentor como patronos o modelos apostólicos.
El retablo

El retablo del altar mayor tiene 17 metros de altura. Está hecho en cedro rojo. El basamento del retablo y la mesa del altar están elaborados con mármoles variados con incrustaciones de bronce. Obra del Sr. Rosado y obsequio del Vizconde de Torre-Altamira, hijo del marqués de Casa Jiménez, a quien se debe también el regalo del púlpito antiguo y de las campanas.
El retablo está presidido por el Icono de la Virgen del Perpetuo Socorro. Es copia del Icono conservado en la Iglesia de San Alfonso María de Ligorio en Roma, muy cerca de Santa María la Mayor, con el título de “SANTA MARÍA DEL PERPETUO SOCORRO”.
La reproducción (1924) es de Encarnación González, una artista granadina, que, a lo largo de su vida, fue creando una escuela en las reproducciones artísticas del Icono en España.
El Icono está pintado sobre lámina de hierro galvanizado de 126 x 94 cm. Según confesión de la pintora, “ninguna imagen le había salido mejor”. El trono de ángeles que rodea el Icono en madera policromada es obra de los Talleres “Granda” (1943).
Antiguamente había estatuas del Sagrado Corazón, de la Inmaculada, de San Alfonso y Santa Teresa, con otras más pequeñas en las hornacinas actualmente vacías, aunque se conservan las imágenes de San Alfonso Mª de Liguori, fundador de la Congregación del Santísimo Redentor y de San José, protector de la Congregación.
En el resto de hornacinas se sitúan pinturas con escenas que resumen el “Presagio de la Pasión del Señor” a que alude el Icono original:
- Jesús sentenciado a Muerte (Lc 23,25)
- Flagelación y Coronación de espinas (Lc 19,1-2)
- Crucifixión y Muerte en la Cruz (Jn 19,17-37)
- Descendimiento y Sepultura del Señor (Jn 119,38-42)
- Resurrección y Pentecostés (Lc 24)
- A los lados, cuatro evangelistas (dos a cada lado).
En la parte inferior del retablo está el Crucifijo, el Sagrario y Pinturas de los Apóstoles (a los lados del crucifijo). En los extremos, en las hornacinas ocupadas por San Alfonso Mª de Liguori y San José, el fondo está ocupado por dos cuadros representando la Resurrección y Pentecostés.
Al lado del Altar mayor se encuentra una lápida con el siguiente texto: “Altar y retablo costeados por los Vizcondes de TORRE-ALTAMIRA a la memoria y en sufragio de su querido padre el Marqués de CASA-JIMÉNEZ (q.e.p.d.), fallecido el 20 de marzo de 1899. Regalados á los Padres Redentoristas para el culto de Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro, con obligación á perpetuidad de celebrar una misa el día 20 de cada mes. Se inauguró el 1 de enero de 1900. Miguel Rosado fecit 1899″.
La capilla del Santuario
En 1960 se emprendió la tarea de ampliar el santuario. Aprovechando un patio interior existente entre residencia e iglesia, se construyó, adosada a ésta, una capilla, que debajo lleva un amplio salón. Mide 24 x 12 metros.
Es obra de los arquitectos José Mª Ledesma y Alfredo Ramón Laca, y de la empresa Agromán. La obra finaliza en 1961. Su estilo es de un neo‑románico moderno y libre.
En el ábside pueden contemplarse tres vidrieras. La central representa la Coronación de Nuestra Señora, de Velázquez. Las dos laterales, a dos santos redentoristas: San Clemente MI. Hofbauer y San Gerardo Mª Mayela. Joya de la capilla es el sagrario, obra de los talleres «Granda».
En el muro lateral hay ocho grandes vidrieras de 9 x 3 m., realizadas también por la empresa «Maumejean». Cada una representa tres escenas de la historia de la Virgen del Perpetuo Socorro y de los misterios del rosario: gozosos, dolorosos y gloriosos.
Se completa el número quince de los tres misterios con la vidriera central de la Coronación de Nuestra Señora y dos colaterales en el presbiterio que representan la Visitación de María a su prima Santa Isabel y la Asunción de la Virgen María a los cielos.
El Órgano

En 1903 se instala el órgano, un Merklin de estilo romántico francés, que había obtenido el “Grand-Prix” en la Exposición Universal de París de 1900. Es un instrumento musical de grandes recursos técnicos, con 25 de registros, tres teclados de mano, un pedalier de 30 notas, 10 pedales de acoplamiento, sistema pneumático-tubular y motor eléctrico. Entre sus características destaca la sonoridad de los juegos mordentes y de fondo, unidos a la redondez de la trompetería francesa. El mueble es de estilo neogótico, tallado en madera de roble.
En 1940, como consecuencia de los desperfectos de la guerra civil, la casa Amezua se encargó de su reparación y se puso de nuevo en funcionamiento con un concierto en el que intervinieron el señor Errandonea, el maestro don Ramón González Amezua y don Juan Tellería.
En 1952 se emprende la obra de adaptación del sistema eléctrico junto con una reparación total, que realiza “Organería Española” de Azpeitia, bajo la dirección de don Ramón González Amezua. La tarea, que se finalizó el 7 de diciembre de 1953, se bendijo e intervienen los maestros Errandonea y González Amezua; al día siguiente, fiesta de la Inmaculada, lo hicieron los maestros Guridi, Soto y Errandonea.
El 3 de febrero de 1992 es incluido en el Inventario General de Bienes Muebles del Patrimonio Histórico Nacional. Se toma conciencia de la urgencia de una restauración en profundidad.
En 1995 nace la “Asociación de Amigos de la Música y del Órgano del Perpetuo Socorro”, que coordina el área de sensibilidad musical en el Santuario. Se esperaba que la ayuda de algún “mecenas” particular o de los organismos oficiales de la Comunidad de Madrid o de la Comunidad Europea, posibilitara su restauración y recuperación definitiva.
Mientras llegaba el día de la restauración, la Asociación siguió ofreciendo diferentes conciertos de órgano y la participación de escolanías, coros y orquestas nacionales e internacionales. Estos hicieron posible la recuperación del Santuario como centro de música y teatro sacro, aprovechando así las condiciones acústicas y de espacio que ofrece.
Finalmente, gracias al Plan de Recuperación de Órganos de la Comunidad de Madrid, durante los años 2005 a 2009 se ha acometido la restauración de los distintos componentes del instrumento, el mueble de roble, la parte sonora, las partes mecánicas y sistema de viento, hasta realizar la entonación final y la afinación general del instrumento, devolviéndole su calidad musical.
Estas obras de restauración han sido financiadas en su totalidad por la Comunidad de Madrid con la colaboración de la Fundación Caja Madrid. El 18 de diciembre de 2009 tuvo lugar la inauguración oficial de la restauración del órgano y la presentación de la publicación: «Un plan para la recuperación del patrimonio musical madrileño. Restauración del órgano de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.»
Devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Desde el siglo XIX los redentoristas han sido difusores de la devoción a Santa María del Perpetuo Socorro tras la restauración de su Icono y el encargo del Papa Pío IX. Hoy día cuenta con infinidad de devotos por todo el mundo.
Es el nuestro un Santuario Mariano con una larga tradición de devoción a esta advocación tan querida por los redentoristas. Una copia centenaria del icono preside el retablo del altar mayor, y en la capilla otro icono se sitúa junto al sagrario, las vidrieras de la misma cuentan la historia del icono, además de representar los misterios del rosario y otras escenas de la vida de Nuestra Madre.
El 27 de junio es la festividad de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que se celebra con la tradicional Novena predicada cada año por un padre redentorista. La asistencia de devotos es multitudinaria y culmina el día 27 tras la celebración con la procesión de la Virgen por las calles de nuestra Parroquia, llevada a hombros de miembros de Samur de Madrid, del que es patrona.
Nos planteamos revitalizar la devoción mariana durante todo el año a través de:
- Catequesis sobre la figura de María y el icono del Perpetuo Socorro.
- La celebración de todos los 27 de mes.
- El rezo del rosario.
